Benjamin-Nicolau 's

Environm Ciencia, Tecnologia y Economia

Amazonía

Posted by benjamin-nicolau en marzo 6, 2009

La Amazonía impactada fuertemente por el estilo de crecimiento de actividades económicas 

 

Sin embargo, respuestas de los gobiernos de países amazónicos muestran esfuerzos por superar problemas con líneas de acción concretas. 0. Crece número de habitantes, a 2007 habitaban aproximadamente 33,5 millones de personas 0. Las ciudades crecen a ritmo acelerado y ya existen tres urbes con más de un millón de habitantes”. 0. La deforestación acumulada al 2005 ha sido de más de 857.000 km2 y la cobertura vegetal de la región se ha reducido cerca de un 17 por ciento 0. Cambio de uso de suelo, construcción de infraestructura y establecimientos de asentamientos humanos acelera transformación del ecosistema amazónico, aumentando su vulnerabilidad 0. 0. Cambio Climático amenaza la región Creciente pérdida en la calidad del agua afecta provisión de alimentos y condiciones de salud de su población El informe Perspectivas del Medio Ambiente en la Amazonía: GEO Amazonía1, dejó al descubierto un revelador panorama evidenciando una acelerada transformación de los ecosistemas y una marcada degradación ambiental en esta vasta región del trópico húmedo sudamericano, que a la vez es la más extensa zona de bosques continuos del planeta, compartida por Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Suriname y Venezuela. El estudio realizado por los 8 países amazónicos, con el apoyo del Programa de la Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA2), es una nueva publicación en el marco de las evaluaciones ambientales integrales que promueve el PNUMA, conocido también como informes GEO (Global Environment Outlook) y en la que también intervinieron alrededor de 150 técnicos, investigadores, académicos y científicos de los países que integran la región estudiada. Cuando en el marco de la preparación de este informe, los expertos de los ocho países amazónicos se reunieron para discutir las perspectivas futuras del ambiente regional, alcanzando el consenso que recoge el texto: “Nuestra Amazonía está cambiando a un ritmo acelerado y las modificaciones en el ecosistema son profundas”. Luego de más de dos años de trabajo, los expertos plantean distintos ámbitos de actuación que, en base a una acción conjunta de los gobiernos de los países amazónicos, permitirá hacer frente a los retos (del cambiante medio ambiente) de la región. Principalmente: construir una visión ambiental amazónica integrada y definir el papel de la región para el desarrollo nacional; armonizar las políticas ambientales en temas de relevancia regional; diseñar e implementar instrumentos para la gestión ambiental integrada; diseñar e implementar estrategias regionales que permitan el aprovechamiento sostenible del ecosistema amazónico; incorporar la gestión de riesgo a la agenda pública; fortalecer la institucionalidad ambiental amazónica, fortalecer los esfuerzos de generación y difusión de información ambiental en la región; promover estudios y acciones de valorización económica de servicios ambientales amazónicos; y diseñar un sistema de monitoreo y evaluación de impacto de las políticas, los programas y los proyectos. Asimismo, reconoce los esfuerzos de los países amazónicos respecto al manejo de los problemas ambientales, que se reflejan en avances en el desarrollo de instrumentos nacionales orientados al manejo planificado de la Amazonía. Cifras a considerar En lo medular, la publicación señala que la Amazonía evidencia un proceso de degradación ambiental creciente reflejado en el avance de la deforestación, la pérdida de biodiversidad y los impactos localizados del cambio climático. El cambio de uso del suelo amazónico debido al crecimiento de actividades económicas, la construcción de infraestructura y el establecimiento de asentamientos humanos, ha generado una acelerada transformación del ecosistema amazónico. Para el 2005 la deforestación acumulada en la Amazonía alcanzaba los 857.666 km2 lo que significa que la cobertura vegetal de la región se ha reducido en aproximadamente 17 por ciento. Esto equivale a las dos terceras partes de la superficie del territorio peruano o a 94% de la superficie del territorio venezolano. En tanto, la pérdida de biodiversidad se expresa en el aumento del número de especies amenazadas. En este último punto, el GEO Amazonía puntualiza que si bien existe información local sobre la situación de la biodiversidad en los respectivos países, no se cuenta con estadísticas ni cartografía generales que ilustren sobre esta realidad del ecosistema. Con respecto al recurso agua, se realza la importancia de la Amazonía por su alto valor en el equilibrio hídrico continental y global, pero se expresa que las acciones orientadas a una gestión integrada de la cuenca son limitadas. De hecho, el volumen de agua de la cuenca amazónica representa alrededor de 20% del total de agua dulce en el mundo, pues capta de 12.000 a 16.000 km3de agua al año. Sin embargo, la disponibilidad de aguas superficiales en cada uno de los países que conforman la cuenca amazónica depende en gran medida del uso y manejo adecuado que se realiza en cada uno de ellos. Además, estas aguas están siendo afectadas por diversas actividades antropogénicas que conllevan la pérdida de su calidad: relaves mineros, derrames de hidrocarburos, uso de agroquímicos para la agricultura, desechos sólidos de las ciudades y desechos de transformación de los cultivos de uso ilícito como la coca. La dinámica económico-productiva en respuesta a la demanda de los mercados internacionales genera una presión hacia el uso intensivo de los recursos naturales de la región. De este modo, la producción de madera y productos no maderables (en particular la castaña), hidrocarburos y minería, así como la expansión agrícola y ganadera para atender a los mercados globalizados de commodities, han fomentado el progreso de un modelo de producción que, en lo sustancial, no considera criterios de aprovechamiento sostenible. La publicación menciona que el crecimiento poblacional, la expansión de actividades económicas y el desarrollo de la infraestructura, han llevado a modificar significativamente el uso del suelo en la región, lo que está causando la fragmentación de los ecosistemas, deforestación y pérdida de biodiversidad. Por ejemplo, en la Amazonía brasileña, en un periodo de 30 años (1975-2005), la red vial se multiplicó por 10, lo que estimuló el desarrollo de asentamientos humanos. En ese sentido, el estudio acota que la producción creciente de biocombustibles podría acelerar el cambio de uso de suelo en la región. Por otro lado, la Amazonía ha tenido un proceso de urbanización acelerado y no planificado. Con una población de 33,5 millones de habitantes (38,7 si se utiliza el concepto de “amazonía mayor”), aproximadamente 21,3 millones viven en zonas urbanas, lo que representa el 63,6 % de su población total, lo que habla de la importancia del proceso de urbanización para la construcción de la estrategia de desarrollo sostenible de la región. El cambio climático y los eventos extremos están generando presiones sobre el ecosistema amazónico, aumentando su vulnerabilidad. La región se ha visto afectada por la elevación de la temperatura promedio, aunque en diversa magnitud dependiendo de la zona, mientras que el nivel de precipitaciones se está modificando, aunque las tendencias a ese respecto son aún poco claras. El GEO Amazonia sostiene que la propia deforestación en la zona puede afectar el clima regional. Si la pérdida de bosque excede el 30% de la cobertura vegetal, la inhibición de las lluvias se volverá más fuerte, lo cual generará un círculo vicioso que favorece la quema de bosque, reduce la liberación de vapor de agua y aumenta las emisiones de humo a la atmósfera, con la consecuente reducción de precipitaciones. Debido a esta deforestación, la Amazonía está configurándose progresivamente en una importante contribuyente a la emisión de gases de efecto invernadero. La publicación recoge los resultados del estudio Nepstad (2007) que proyecta que para 2030 el bosque húmedo amazónico podría estar desforestado en un 55 por ciento, cuyas consecuencias podrían convertir a gran parte de la Amazonía en una sabana antes que concluya el siglo XXI. Escenarios En el estudio se consideran cuatro escenarios posibles para 2026 los que, en líneas generales, evidencian que el estilo de desarrollo elegido por los países amazónicos y sus ciudadanos está reduciendo tanto las opciones para el desarrollo sostenible amazónico futuro, como la esperanza para creer en un futuro alternativo para la Amazonía. La publicación señala que no existen dudas sobre la imposibilidad de conservar la integridad del ecosistema amazónico, pero puntualiza que diversas decisiones tomadas hoy son fundamentales para determinar el grado de intercambio entre degradación ambiental y desarrollo socioeconómico que sería aceptable para los ciudadanos amazónicos. Líneas de acción La publicación plantea distintos ámbitos de actuación que, en base a una acción conjunta de los gobiernos de los países amazónicos, permitirá hacer frente a los retos de la región. Principalmente: construir una visión ambiental amazónica integrada y definir el papel de la región para el desarrollo nacional; armonizar las políticas ambientales en temas de relevancia regional; diseñar e implementar instrumentos para la gestión ambiental integrada; diseñar e implementar estrategias regionales que permitan el aprovechamiento sostenible del ecosistema amazónico; incorporar la gestión de riesgo a la agenda pública; fortalecer la institucionalidad ambiental amazónica, fortalecer los esfuerzos de generación y difusión de información ambiental en la región; promover estudios y acciones de valorización económica de servicios ambientales amazónicos; y diseñar un sistema de monitoreo y evaluación de impacto de las políticas, los programas y los proyectos. Respuestas de los países Asimismo, los gobiernos de los países amazónicos evidencian esfuerzos en el manejo de los problemas ambientales. De hecho, hay un avance alrededor de instrumentos nacionales orientados al manejo planificado de la Amazonía. Por lo general, los países cuentan con planes de desarrollo sostenible, estrategias de desarrollo regional, instrumentos de zonificación ecológica económica, así como programas y proyectos regionales. En todos los países amazónicos, la Constitución Política de cada uno incluye un artículo referido al derecho a un medio ambiente sano, lo que habla sobre un mandato claro respecto al uso y gestión del ambiente. La existencia de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) que incluye a los países andinos –amazónicos como Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, han adoptado diversos acuerdos referidos al medio ambiente y a la promoción de las estrategias nacionales en los respectivos países. 

También está el caso de Brasil con el proyecto de Monitoreo de la deforestación en la Amazonía, que es uno de los más avanzados del mundo en el monitoreo de la deforestación en tiempo real. Otro elemento a destacar es el establecimiento del Fondo Amazonía, cuya normativa sirve para invertir en acciones de prevención, monitoreo, y combate de la deforestación. De igual manera, en el plano hídrico, el OTCA ha iniciado un proceso de diálogo y diseño de un programa regional de gestión de los recursos hídricos, junto con el PNUMA, el GEF y la OEA, convirtiéndose en un reto de gran envergadura.

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